Tras analizar los documentos y vídeos incluidos en la tarea 1, podemos resaltar las siguientes características:
DINAMISMO. Los nuevos entornos virtuales y la información que contienen son dinámicos: fluyen, evolucionan, se actualizan y se redefinen constantemente.
APERTURA. Los espacios son abiertos y flexibles. No hay formatos ni categorías cerradas.
SEPARACIÓN DEL CONTENIDO Y LA FORMA. El contenido no va unido al diseño o la forma. De esta forma se pueden exportar e intercambiar contenidos e información constantemente.
SINDICACIÓN DEL CONTENIDO. Los contenidos, las noticias y la información se puede recibir con actualizaciones instantáneas a nuestro propio espacio gracias a agregadores. La búsqueda de la información actualizada es así más sencilla y rápida.
ENFOQUE HACIA EL USUARIO. El usuario es el protagonista y elemento fundamental de todos los procesos. El propio usuario organiza y gestiona la información. El usuario es emisor de mensajes y editor de contenidos y formas.
PARTICIPACIÓN. Los ambientes y espacios creados buscan la interactividad, la participación activa y la colaboración de los usuarios.
INTELIGENCIA COLECTIVA. Entre todos los usuarios, se logra gestionar más información y generar más conocimiento que de ninguna forma antes conocida.
RELACIÓN SOCIAL. Las redes sociales suponen nuevas formas de relacionarse y crear comunidades destinadas al aprendizaje, el ocio, la solidaridad o los servicios.
MULTIDIRECCIONALIDAD. La forma de navegación es múltiple, no lineal. Los hipertextos son el formato fundamental, con vínculos que relacionan cualquier sitio en cualquier lugar.
REVOLUCIÓN CONCEPTUAL. La web 2.0 supone una redefinición de los conceptos clásicos de comunicación, de gestión de la información y los conocimientos y de relación entre las personas.
2. Elementos que deberían estar presentes en una comunidad virtual basada en el uso de software social para convertirse en comunidad de práctica.
Para definir estos elementos, vamos a seguir la reflexión de Etienne Wenger, que en su obra “Comunidades de práctica. Aprendizaje, significado e identidad” define tres dimensiones que caracterizan a una comunidad de práctica:
COMPROMISO MUTUO. Los integrantes deben trabajar con un compromiso interpersonal. Debe haber relaciones sólidas entre los miembros, no necesariamente homogeneidad ni armonía. Existe una identificación con las contribuciones y el conocimiento de los demás.
NEGOCIACIÓN DE UNA EMPRESA CONJUNTA. Debe haber negociación tanto de los puntos de partida como de los objetivos finales, pasando a su vez por los contenidos y las formas. Debe haber una coordinación y unos acuerdos que irán progresando y mejorando, no una conformidad con reglas fijas o estáticas. Esto dará lugar a una responsabilidad mutua y a un proceso dinámico.
REPERTORIO COMPARTIDO DE MANERA DE HACER LAS COSAS. Creación de recursos para compartir significado.
A nivel virtual, para constituir comunidades de prácticas, se deberá trabajar sobre unas infraestructuras que faciliten la consecución estas tres dimensiones anteriormente mencionadas. Las herramientas y los distintos sistemas de gestión de los espacios virtuales que se empleen, deberán permitir una FLEXIBILIDAD y un DINAMISMO de los progresos de la comunidad, deberán respetar la IDENTIDAD HETEROGÉNEA de los usuarios y deberán facilitar la COLABORACIÓN y el empleo de un repertorio compartido. Por último cabe citar la INTERACTIVIDAD como característica fundamental a nivel virtual para conseguir la negociación y el compromiso mutuo necesarios para crear verdaderas comunidades de práctica.
Garrido, A. (2003). El aprendizaje como identidad de participación en la práctica de una comunidad virtual. [Online]. Disponible: http://www.uoc.edu/in3/dt/20088/index.html
Wenger, E (2001): Comunidades de práctica. Aprendizaje, significado e identidad. Barcelona: Paidós.

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